La estabulación del ganado
se convirtió en el pilar del nuevo sistema ganadero, ya
que implicaba la acumulación de estiércol, permitiendo
abonar los campos y aumentar su productividad de cara a una mejor
alimentación del ganado.
Con los años los pasiegos, y a través de una selección
de sus animales, consiguieron una raza de vaca adaptada perfectamente
al territorio pasiego, además de tener un coeficiente muy
alto de grasa casi del 5%, lo que hacía que la leche de
estas vacas fuera la ideal para la elaboración de sus derivados.
La vaca pasiega autóctona era muy apreciada dentro y fuera
de esta comarca. Debido al color rojizo de su pelo, eran también
conocidas como rojinas, un animal de escasa alzada, formas esbeltas,
pecho amplio, buena trasera, cuello largo, cabeza pequeña,
ojos vivos y cornamenta fina, parecida a la de la raza Tudanca.
Pero a pesar del gran aprecio que por esta raza pasiega se sentía,
y de que daba una leche muy rica en grasa, a mediados del siglo
XIX, la cantidad de litros que producían se quedaban escasa
ante una demanda que había crecido considerablemente, debido
al gran aumento demográfico experimentado en las grandes
ciudades en las primeras décadas de dicho siglo. Fue entonces
cuando algunos pasiegos que habían instalado sus vaquerías
cerca de las grandes urbes como Santander, Madrid, Barcelona o
Zaragoza, se dieron cuenta de que la vaca pasiega no era la más
adecuada para la producción de leche y comenzaron a importar
vacas de fuera.
En la década de los 60 y los 70 introdujeron la raza Suiza
y la Frisona holandesa respectivamente, las llamadas razas pintas,
que producían 4 o 5 veces más leche que las autóctonas.
Al principio las importaciones eran esporádicas, pero,
debido a la enorme demanda de leche por parte de industrias lecheras
que comenzaban su andadura, como fue el caso de la NESTLE en 1906,
la vaca frisona se comenzó a importar de forma masiva y,
antes de que hubiera terminado el primer tercio de siglo XX, ya
la habían adaptado a las particulares condiciones orográficas
de la comarca, sustituyendo a la raza pasiega autóctona
provocando su extinción.
A partir de este momento los pasiegos se dedican en exclusiva
al ganado vacuno, hasta entonces habían tenido como complemento
a las vacas algunas cabezas de ganado ovino y caprino, pero con
la entrada de la frisona desaparecen casi por completo.
Hoy en día, la preponderancia de la ganadería vacuna
aún es apreciable en la zona, pero junto a ella se observa
una recuperación de la ovina, a la que nos podemos encontrar
pastando en rebaños de cierta importancia. Parte de la
responsabilidad de este cambio de tipo de res, la tienen las subvenciones
oficiales destinadas a potenciar la producción de carne
ovina para hacer frente a la restricción lechera impuesta
por la CEE.
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