
Rebaño de Ovejas en Muda |
Si algo caracteriza la vida de los
pasiegos es la muda, una actividad que llevan realizando desde hace
varios siglos y que se encuentra en plena decadencia debido al proceso
modernizador que sufre la zona. Podríamos definir la muda
como un modo de trashumancia que supone el desplazamiento del ganado
por parte de toda la familia, llevando consigo los enseres más
imprescindibles hacia otra finca que tenga suficiente pasto o hierba
para mantener a los animales durante cierto tiempo, hasta que se
haga necesario otro cambio de lumbre, como también
se denomina a la muda. Esta trashumancia marca la vida familiar
pasiega. Permanecer tan poco tiempo en una residencia fija implica
una escasa relación vecinal, convirtiéndose la familia
en el elemento social esencial. Este aislamiento es lo que ha marcado
el carácter reservado del pasiego a lo largo de los años.
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Pero la muda acarreaba otros
cambios en la vida de toda la comarca, ya que el cambio de lumbre
del verano, significaba que los niños dejaban de ir al
colegio antes de la finalización del curso escolar, por
eso fue necesario adelantarlo para que los niños pudieran
acompañar a sus familias.
La muda debió nacer como una adaptación al minifundio
que dibuja el paisaje tan característico de Vega de Pas,
ya que desde las laderas de los montes hasta el valle, se pueden
ver infinidad de cabañas en medio de prados cercados con
paredes de piedra, lo que conocen los pasiegos con el nombre de
fincas o llaves. Cada pasiego posee varias y de su número
dependerá la cantidad de mudas que realice al año.
Las fincas se encuentran a diferentes alturas del terreno lo que
permite un mejor aprovechamiento a lo largo de las diferentes
épocas del año. Durante el invierno, mientras duren
los tascones de hierba que hay en los pajares, el ganado
permanece estabulado en las cabañas de las zonas bajas,
próximas a los pueblos. Al llegar la primavera se buscan
las cabañas de la zona media para que los animales puedan
pacer los pastos que comienzan a despuntar.
La época de mayor trabajo para toda la familia es el verano,
durante esta muda, que además es la más larga, la
familia se separaba durante una temporada, unos para atender al
ganado en las branizas, los terrenos de mayor altura,
y otros para almacenar la hierba en el resto de las fincas, de
cara al invierno. En el otoño llega el cuidado de los prados,
se abonan con estiércol natural y actualmente también
mineral. Las vacas vuelven a las zonas bajas y, mientras haga
buen tiempo, pacen en las fincas antes de que llegue el invierno
y el ciclo se repita.
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