2. EL TRABAJO EN EL CAMPO
La vida de los ganaderos es costosa en cualquier parte, pero en esta comarca pasiega se hace especialmente dura, tanto por la inhospitalidad del medio, al que se han adaptado a base de esfuerzo, trabajo y gran sacrificio, como por el retraso de la llegada de la técnica mecanizada, por lo que es de admirar la dedicación con la que realizan estas tareas. La mayoría de las labores del campo las siguen realizando como hace siglos, la introducción de máquinas es inviable en un paisaje tremendamente escarpado y parcelado.

El ganadero pasiego tiene trabajo a lo largo de todo el año, pero sin duda alguna, la época en que éste se acentúa es durante el verano con la recogida de la hierba, actividad en la que participa toda la familia y que suele durar alrededor de seis agotadoras semanas. Se comienza con la siega por medio del dalle, tras la que hay que tender la hierba para que se vaya secando con el sol. Si llueve y la hierba aún no está totalmente seca, la suelen hacer pequeñas pilas (hacinas) por el prado, es lo que denominan amudujar, de esta forma la hierba apenas se moja y no se estropea.

En muchos casos la orografía no permite la ayuda de tracción animal, teniendo que realizar la recogida por medio del cuévano (ver apartado de apartado de la vestimenta típica pasiega) o de la velorta, trabajo que consiste en enroscar la hierba seca en una vara de avellano de aproximadamente tres metros, para ayudarse a abrazar y colocarla sobre los hombros para así llevarla a la cabaña. Si la pendiente de la finca no es tan pronunciada, la hierba será arrastrada por un caballo hasta el pajar, lo que denominan a cordel.

Deberá el pasiego alzar la hierba en todas las fincas que posea para dar de comer a sus animales en invierno, de ella dependerá la cantidad de leche que generen los animales.  

El papel de la mujer es extraordinariamente importante en el sistema pasiego. Muchos de los trabajos que en otras culturas son llevados a cabo por los hombres, son aquí realizados por ellas: ordeñar, comerciar…, e incluso, en ocasiones, segar o abonar. No importa el sexo a la hora de ir a la hierba, todo tipo de manos es bienvenido, cuantas más mejor. Se encargaban de operaciones tan importantes como la fabricación del pan o la educación de sus hijos más pequeños, así como de la introducción de sus hijas en las labores del hogar.
Actualmente y debido a la modernización que están experimentando en la región, todas estas rudimentarias labores están cayendo en desuso generando cambios en su tradicional modo de vida.
   
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