3. EL CUÉVANO
Cuevano Coverteru
Cuevano Coverteru
Uno de los utensilios más característicos de los pasiegos es el cuévano, un cesto de forma cilíndrica, más ancho por la boca que por el fondo, que en la zona también lo llaman cuíno o canastru. Se construye a base de tiras, llamadas varizas o vañizas de avellano, castaño o sauce, cortadas siempre en luna menguante para así evitar la polilla y desbastadas por medio de un instrumento llamado rasoria. Dos tiras trenzadas en forma de abrazaderas, denominadas aquí brazaleras o braciles, permiten llevarlo a la espalda apoyando todo el peso sobre los hombros y, al mismo tiempo, dejar las manos libres para cualquier otra labor.

El paisaje abrupto por el que tienen que desenvolverse, repleto de abultadas pendientes, regatillos, escollos y demás dificultades, impide el uso de cualquier ingenio mecánico que facilite el transporte, por ello, un recipiente que posibilite además la libre disposición de las manos y que permita una buena carga sobre los hombros, ha resultado una buena opción, sobre todo a la hora de realizar la muda.

Su uso era tan habitual que pasó a formar parte de la vestimenta típica de la pasiega, representándose con una cuévana, a modo de cuna para bebés. Observamos que, según la utilidad que recibe el cuévano, los pasiegos le adaptan formalmente y le conceden curiosos sobrenombres: el romeralo, el de trajinar, el cobertera, y como no, la cuévana.

El Romeralo es el más grande, de hasta un metro de altura, de forma cónica y asiento achatado. Se suele construir con varizas sin descortezar y abiertas de forma que de cada vara se obtengan dos vañizas, orientando normalmente, la zona de corteza hacia el exterior. Los braciles son de avellano trenzado, con hombreras de cuero para amortiguar el gran peso de hasta 100 kilos que permite acumular en su interior. Es el tipo destinado al transporte del verde desde el prado hasta la cabaña, y su nombre alude al lugar dónde ha sido más usado: San Pedro del Romeral.

El Carguero, también conocido como el Cuévano de Traficar, de sección cuadrangular y más alto que ancho. Era en el que las pasiegas llevaban los quesos y la manteca al mercado. Para su fabricación se usa el corazón de las varas de avellano, y solía llevar acoplado una tapadera llamada cesteña, sobre la que se colocaban los quesucos, y con la que se ocultaba el interior del cesto. Por ésta cubierta y otra a base de toldillo, era más conocido como cuévano Coverteru. Muy parecido aunque algo más pequeño y sin cesteña, es el cuévano de Trascolar, o de Trajinar, pero de forma prácticamente cónica.

El más peculiar y conocido es la Cuévana o Cuévano Niñero, construido expresamente para acarrear niños. Muy similar al de trascolar, pero de fabricación más cuidada y delicada. Se acondicionaba con un pequeño colchón de hoja de maíz, una almohada, y finas sábanas o colcha de lana en vivos colores y acabadas en flecos. A un lado de la boca se acopla un arco para sujetar un toldillo en forma de visera que protege al niño del sol y el frío. En su base, a veces le ponían dos piezas curvas para que, posado en el suelo se usase de mecedora.

Si te afincas en la Vega
y en ella piensas vivir
el cuévano a la espalda
lo dejarás al morir
”.
(Canción Popular).

   
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