4. EDAD MODERNA.
Expansión de la Población
Expansión de la Población
Por fin, en el año 1539, nos encontramos con el primer documento que hace referencia a núcleos habitados en Vega de Pas, se trata de una sentencia del obispado de Burgos, en donde se recoge la fundación de la iglesia de Nuestra Señora del Patronato en “La Vega”, en torno a lugares en los que “…hay muchos vecinos que viven en ellos en invierno y verano y están y han estado muchos días sin clérigos”. A partir de aquí, el asentamiento debió crecer gradualmente a juzgar por la decisión del Arzobispo de Burgos en 1576 de establecer dos clérigos en Pas, uno en la Vega y otro en San Pedro del Romeral, primera noticia documentada que tenemos de esta última villa. Posteriormente se erigirán nuevos lugares de culto en torno a los que se irá asentando aún más la población, tal y como había sucedido en la repoblación del resto de Cantabria durante la Alta Edad Media. Entre ellos la Iglesia de San Roque de Riomiera, las ermitas de San Antonio y San Juan en la Vega, la de Nuestra Señora del Rosario en San Pedro y la de Nuestra Señora del Resconorio, documentadas todas ya por Pedro de la Escalera Guevara, Origen de los Monteros de Espinosa, publicada en 1632, obra en la que se estima una población de unos 2.500 vecinos en las tres villas.

Con toda certeza, la fecha más trascendental, tanto en la historia de Vega de Pas como en la de San Pedro y San Roque, es el año de 1689, en el cual la zona pasiega del norte de la Cordillera Cantábrica, conseguirá desvincularse de Espinosa de los Monteros y obtener el Privilegio De Villazgo. Los tres núcleos habían solicitado la exención jurisdiccional del Valle de Carriedo, la cual se les había concedido en el año 1641, pero tras un par de años, en 1643 la sentencia se ve revocada en Cortes pasando la jurisdicción de nuevo a Carriedo. La jurisdicción era una concesión muy importante ya que se trataba del control judicial de la zona, algo que suponía el paso del título de aldea a villa y la constitución de ayuntamientos propios. En 1646 la jurisdicción se dividió entre el Valle de Carriedo y Espinosa de los Monteros, pero esta última no pudo llevar a cabo el pago exigido, 5.500 ducados cada una. En 1687, un auto de revista declara que hay lugar al tanteo, para que las villas asumiesen su propia jurisdicción tuvieron que pagar los 11.000 reales a Carriedo, más 4.000 al Rey por gastos de trámites. Los pasiegos, tras numerosos enfrentamientos con el valle carredano, obtendrán la exención bajo firma del Rey Carlos II, y la calificación de “Villa dende en adelante” en lo que se refiere a Vega de Pas, el 17 de marzo de 1689, y a San Pedro del Romeral tres días más tarde debido a una inoportuna nevada, mientras que San Roque fue nombrada de momento feligresía. El juez enviado por el Rey quería conceder el villazgo también a esta última localidad, pero la nieve y el recrudecimiento de la oposición carredana hacen que el Carlos II mande a un Oidor de la Real Chancillería de Valladolid para que se imponga al desorden y consiga el 21 de Mayo de 1689 dar a San Roque jurisdicción propia y villazgo. En el Archivo de Vega de Pas, custodiado en el Museo de las Villas Pasiegas, se haya fechado en Madrid a 20 de Octubre de 1689, el Real Privilegio original de Carlos II (Leg. 1, Nº 1), “Eximiendo y sacando” del Valle de Carriedo a las feligresías de Nuestra Señora de la Vega, San Pedro del Romeral y San Roque de Riomiera, teniéndolos por villas, con su propia jurisdicción civil y criminal, pudiendo nombrar alcaldes, oficiales, escribanos y gobierno.

A lo largo de los siglos XVII y XVIII, y debido al incremento demográfico atestiguado en los padrones, los pasiegos van a ir difundiéndose por las cabeceras de los valles vecinos: Toranzo, Carriedo, Soba, Ruesga y límite sur de Trasmiera (Liérganes, Alisas, Fuentes las Varas…). La mayoría de las veces la ocupación se realizaba por medio de una presura de carácter ilegal que con el tiempo se iría regularizando. La expansión parece deberse a una necesidad de pastos que induciría a un tipo de explotación de signo intensivo e individual, reflejado desde finales del siglo XVI y principios del XVII, en los primeros cierros o cercamientos en torno a las cabañas, elementos sin duda característicos del actual paisaje pasiego.

En lo que se refiere al Catastro del Marqués de la Ensenada (1753), desgraciadamente, del entorno de las actuales tres villas pasiegas, San Pedro del Romeral, San Roque de Riomiera y Vega de Pas, únicamente se pueden consultar las Respuestas Generales al Interrogatorio de la Villa de San Roque de Rumiera, de la Jurisdicción de los Montes de Pas, Partido de Castilla la Vieja en Laredo, como se denomina en los libros del Catastro que se conserva en el Archivo de la Diputación Provincial de Cantabria. Con el incendio del Archivo de la Delegación de Hacienda de Santander, desaparecieron los libros que contenían las respuestas dadas por los peritos a las entidades locales de San Pedro del Romeral y de la Vega de Pas, aunque nos consta que existen copias en el Archivo Histórico General de Simancas.

A partir del siglo XVI se produce en tierras pasiegas la expansión del cultivo del maíz, una práctica precoz respecto a otras zonas. En el Privilegio de Villazgo se hace mención a molinos de pan y maizales. Según datos del Catastro del Marqués de la Ensenada, parece ser que a mediados del siglo XVIII, aproximadamente el 10% del terreno pasiego era cultivado, y que gran parte de él lo estarían por esta gramínea, a juzgar por la gran cantidad de molinos fluviales en esa época, más de un centenar a lo largo de los ríos pasiegos, aproximadamente un tercio en territorio de Nuestra Señora de la Vega. Cabe decir que tal abundancia de molinos también respondía a que eran de autosuficiencia y no molían durante todo el año, lo contrario a Espinosa de los Monteros, cuyo territorio tan sólo contaba con nueve molinos, todos monopolizados por familias acaudaladas. Las zonas cultivadas irán descendiendo conforme se van pagando las deudas creadas por los numerosos pleitos multiplicados desde la concesión del Villazgo en 1689. Al quedarse aislados tuvieron que hacer un esfuerzo de producción, todo se iría solventando a finales del siglo XIX, con la introducción de la vaca holandesa, de mayor producción lechera, que hizo fortalecerse una economía decididamente orientada hacia la ganadería. La necesidad de más pastos para las nuevas razas bovinas y la apertura de mejores vías de comunicación, harán que se acelere el retroceso de las plantaciones de maíz y que se olviden las épocas de estrecheces.

 


   
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