| El relieve montañoso
de esta divisoria con Castilla provoca que, los vientos oceánicos
que circulan hacia la meseta, asciendan y se enfríen, originando
la condensación y descarga de precipitaciones sobre la
zona, mientras que por la ladera sur el aire discurrirá
seco y cálido. El resultado es el denominado “efecto
pantalla, barrera o foëhn” y es el que provoca que
sobre las laderas de estos montes se registren las mayores precipitaciones
de la región (2.700 l/m2 de lluvia anual media para la
zona de Castro Valnera, mientras que para el pueblo de Vega de
Pas son 1.700 l/m2), un régimen de niebla casi regular
y enormes nevadas en las partes más altas, convirtiéndola
en una de las zonas más húmedas de nuestra región,
manteniendo viva una rica vegetación en bosques y praderas.
En Cambio, cuando el viento viene del sur sucede lo opuesto, llueve
en la zona meridional, mientras que en la norte tendremos clima
seco y aumento de las temperaturas. Por eso es difícil
que en esta comarca y en casi toda Cantabria, llueva con el viento
sur.
La temperatura media anual es de 12º para asentamientos estables
en torno a los 350 ó 400 m. de altitud. A los 800 metros
a los que llegan las cabañas de mayor altura, la temperatura
media anual desciende a los 10º, y a partir de ahí
bajo una progresión mucho mayor, llegando hasta una media
de 6º en las cumbres. En el valle vemos que las temperaturas
son templadas, propias de Cantabria y originadas por la situación
en una latitud de 43º, a medio camino entre la zona más
cálida y la más fría del planeta, lo que
también provoca que respondan a un patrón de irregularidades.
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