3. LA OROGRAFÍA

Subida a Estacas de Trueba
El terreno de la divisoria que supone la Cordillera Cantábrica, es abrupto, repleto de cumbres, gargantas y riscos. Los montes de las cabeceras de los valles se inclinan suavemente hacia el Sur-Este, haciendo que sus vertientes opuestas resulten extraordinariamente verticales y accidentadas, acelerando el descenso de las aguas y, con ello, la increíble erosión que dará lugar a un desnivel extremo. En esta zona nororiental, se haya la masa montañosa más abrupta de la zona oriental de la Cordillera Cantábrica. Prueba de ello serán los puertos como el de El Escudo (1.011 m.), el de Las Estacas de Trueba (1.166 m.), y los numerosos picos entre los que destaca Castro Valnera (1.707 m.), fácilmente reconocible a varias decenas de kilómetros, por las peculiares aristas grisáceas de sus laderas.

A ambos lados de esta divisoria nos encontramos comarcas muy montañosas, los valles de la zona norte son más estrechos, profundos y con enormes desniveles, haciendo discurrir las aguas en perpendicular a la Cordillera formando numerosos ríos y afluentes, que a grandes rasgos son el Pas, el Miera, el Asón, y más al Este, el Carranza, el Agüera y el conjunto Ordunte-Cadagua (afluentes del Nervión). En el caso del Municipio de Vega de Pas, se compone de los valles formados por los ríos Yera y Pandillo, que forman las primeras aguas del Pas al unirse en La Vega y discurrir hacia Luena. Los valles del sur son menos accidentados y los componen una serie de ríos cuyas aguas se funden con el Ebro: Nela, Engaña, Trueba y Cerreja.



   
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