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| 6. LA VEGETACIÓN |
En las zonas altas, y en base a
una respuesta geológica, en áreas de materia silícea
aún quedan prados o una vegetación dispersa totalmente
degradada por los continuos incendios, en las zonas calizas, el
suelo resulta demasiado abrupto y seco para cualquier actividad,
por lo que permanecen casi yermos. Así, por encima de los
1.000 metros, nos encontramos con las llamadas branizas, una dentadura
montañosa rica en gramíneas, leguminosas herbáceas,
escajos, tojos y varias clases de brezo y matorral, que sirven como
pasto de los animales en verano. Es una vegetación más
propia de suelo subalpino, de altimetría mucho más
elevada, pero en el caso pasiego se contrarresta con las excepcionales
precipitaciones del entorno. Cabe destacar la importancia florística
del entorno de Castro Valnera, por la que los botánicos han
mostrado interés desde finales del siglo XVIII.
La vegetación arbórea más abundante es la caducifolia,
compuesta por hayedos, cajigales, encinares y robledales, avellanos,
abedules y fresnos, restos de lo que un día fue el bosque
autóctono del Pas. Hay buenos bosques, bien conservados,
en la vertiente castellana, en la cántabra, como el resto
de las comarcas vecinas, la deforestación provocada por la
tala para las numerosas ferrerías de la zona, para los astilleros
de Guarnizo o para los Hornos y Real Fábrica de Cañones
de Liérganes y La Cavada, sobre todo durante los siglos XVII
y XVIII, junto con la multitud de incendios provocados, en muchos
casos para obtener más terreno de pasto, nos han llevado
a unos montes yermos casi en su totalidad. La situación se
intentó paliar con regeneración de espesuras, intentando
introducir especies no autóctonas como el pino, pero lo que
sin duda es de agradecer es que no se hayan introducido especies
tan devastadoras como la que más abunda en el curso medio
del Pas, el eucalipto australiano, implantado para le beneficio
económico de las industrias madereras.
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