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Vega de Pas es un municipio etnográficamente muy rico,
un pueblo que ha mantenido sus tradiciones desde hace siglos a
base de una vida austera y de grandes esfuerzos. Viendo su forma
de vida parece que el tiempo se ha detenido, la modernización
aún no se ha impuesto, y menos en sus barrios más
alejados, en los que se puede observar una interesante arquitectura
rural. Las cabañas pasiegas, habitadas desde hace cinco
siglos sin apenas reformarse, y sin ninguna comodidad como pueden
ser la luz eléctrica o el agua corriente. Sus vecinos,
mayormente, se dedican a la ganadería, las labores del
campo en este lugar son muy duras, careciendo de cualquier medio
mecánico que pueda hacérselas más llevaderas.
Merece la pena detenerse algún tiempo en la plaza del
pueblo de La Vega, dedicada a su vecino más ilustre, el
Doctor Madrazo. En torno a la Iglesia de Nuestra Señora
de la Vega, del siglo XVIII, hileras de casas de piedra de varias
alturas. De ellas llaman la atención sus grandes cristaleras,
formando galerías que siguen una misma estética.
Sus tejados son de losa de pizarra, como los de las cabañas,
material muy abundante en el Pas. El centro de la plaza lo preside
un majestuoso fresno centenario.
Lo más asombroso es el aire puro y silencioso que se respira
en esta comarca en donde tan sólo los animales son capaces
de quebrantar la tranquilidad impuesta por una naturaleza aún
inviolada por el hombre.
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