Duración: Todo el día ya que se trata
de unos 80 Km. que realizaremos en coche.
Época recomendable: En cualquiera del año
podemos conocer el encanto de estas villas.
Descripción de la ruta: Partimos del pueblo
de Entrambasmestas, hasta aquí llegaremos por la carretera
que lleva al Escudo, en un cruce encontraremos un desvío
a la derecha hacia la Vega de Pas, uno de los puntos que visitaremos.
Tomamos esa carretera llena de curvas y no demasiado ancha, después
de unos kilómetros nos encontraremos con una indicación
a la derecha que nos lleva por una carretera llena de curvas hasta
San Pedro del Romeral, la primera de las villas pasiegas que visitaremos.
Es un pueblo pequeño, en medio de la naturaleza, la carretera
nos lleva justamente a la plaza del pueblo donde nos encontramos
con la iglesia, una bolera cubierta y un conjunto de casas. En las
laderas de las montañas veremos las conocidas cabañas
pasiegas que no nos abandonarán durante el resto del viaje.
Tras visitar San Pedro del Romeral ponemos rumbo a la Vega de Pas
por la carretera que nos ha traído aquí, para ello
bajaremos hasta el cruce anterior, giraremos a la derecha y tras
unos pocos kilómetros llegaremos, al barrio de Candolías
perteneciente ya a Vega de Pas. En este punto, y antes de entrar
a la plaza del pueblo, continuaremos por la carretera que lleva
al puerto de Las Estacas de Trueba, durante la ascensión
veremos a la derecha un edificio de gran tamaño en la ladera
de un monte, hacia él nos dirigimos se trata de la estación
de Yera, por allí se proyecto pasar un ferrocarril que uniría
Santander con el Mediterráneo, finalmente el proyecto no
se llevó a cabo pero gran parte de las obras del mismo fueron
construidas y es curioso ver este edificio junto con uno de los
túneles más largos de España de casi 7 Km.
y que nunca fue utilizado. Tras la visita a la estación descenderemos
a la Vega de Pas, en el cruce giraremos a la derecha y llegaremos
a la plaza del pueblo completamente empedrada, junto a la iglesia
y un conjunto de casas de varias alturas, todas construidas en piedra
y con sus tejados de pizarra tan característicos de la zona.
En este pueblo podemos degustar en cualquiera de sus establecimientos
sus platos típicos, su cocido montañés, sus
carnes asadas de un modo tradicional, o cualquiera de sus postres
tan famosos como los sobaos y las quesadas pasiegas.
Si nos apetece conocer un poco más de las cabañas
pasiegas que hemos visto y seguiremos viendo durante el viaje, podemos
visitar el Museo de las Tres Villas Pasiegas situado en este pueblo
y que reproduce en su interior una cabaña pasiega, además
de los distintos útiles y aperos de labranza que aún
hoy siguen utilizando los pasiegos.
Seguidamente tras pasear por el pueblo, podemos continuar el viaje,
esta vez nos dirigimos al puerto de la Braguía que separa
la Vega de Pas, con otra población que se puede considerar
pasiega, Selaya. Este pueblo merece la pena ser visitado por el
conjunto de casonas y palacios del siglo XVII, choca en este punto
la riqueza de estas casonas con las pobres cabañas pasiegas
vistas hasta ahora.
Abandonaremos Selaya por la carretera que va a Campillo y que nos
lleva a la última de las villas pasiegas, San Roque de Riomiera.
En esta ascensión encontraremos un mirador el del Alto del
Caracol, llamado así por su semejanza con el animal. Desde
él obtendremos unas maravillosas vistas del valle.
Tras el descenso nos encontramos con la carretera que lleva a Lunada,
si nos fijamos obtendremos datos de la importancia que esta zona
tuvo durante el siglo XVII, cuando hubo una deforestación
masiva debido a la gran actividad de la fábrica de cañones
instalada en el pueblo de La Cavada y los astilleros de Guarnizo.
De esta actividad aún queda la estructura de lo que fue un
resbaladero por el que bajaban los troncos de los árboles,
y en una de las curvas del puerto de Lunada se puede ver una casa,
llamada la Casa del Rey que conserva un escudo en recuerdo de estas
actividades.
Descenderemos después de ver estas curiosidades hasta San
Roque de Riomiera, pequeño pueblo rodeado de montañas
y por supuesto sus laderas salpicadas de las ya conocidas cabañas
pasiegas, es este el punto final de nuestro recorrido entre los
pasiegos.