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| VEGA DE PAS: UN RECORRIDO POR
SUS CALLES |
La Vega de Pas no es un punto que destaque por sus grandes monumentos
o cualquier tipo de obra arquitectónica, pero si podemos
acercarnos merece la pena visitar cualquier rincón que nos
ofrece el pueblo, pues en pocos lugares vamos a encontrar un paisaje
natural y humano tan característico como el de la Vega de
Pas.
En este lugar se mantiene una vida tranquila y tradicional que nos
permitirá descansar y disfrutar de sus gentes y costumbres,
así como de su estupenda gastronomía destacando sobre
todo sus magníficos postres los sobaos y las quesadas pasiegas.
Para comprender mejor a los pasiegos y su modo de vida, que lentamente
se va extinguiendo, es necesario visitar el entorno del pueblo donde
muchos de los vecinos habitan aún en las cabañas pasiegas
viviendo de la ganadería, no es difícil encontrar
alguna persona cargada con el cuévano o realizando la muda
de cabaña en cabaña con sus animales. Viven de esta
forma sin ningún tipo de lujo ni comodidad, en muchos casos
sin luz ni agua en sus casas, lo que para nuestros ojos de visitante
nos parece tan increíble que un lugar no muy lejos de otros
núcleos urbanos modernos se sigan manteniendo estos modos
de vida que apenas han variado con el paso de los siglos. Nos ofrece
por lo tanto la Vega de Pas conocer un pueblo luchador y tenaz,
que se sigue enfrentando a los elementos de un modo tradicional,
pero quien sabe si resistirá mucho tiempo o estaremos asistiendo
al fin del pueblo pasiego, de sus modos de vida y costumbres.
Dentro del pueblo destacamos la plaza donde se encuentra la iglesia
construida en el siglo XVIII, el ayuntamiento y un grupo de casas
montañesas en hileras de varias alturas junto con las grandes
galerías de cristales. Estas casas están hechas siguiendo
la misma estética, sus paredes de piedra, de madera sus galerías
y sus tejados de pizarra como la gran mayoría de la Vega
de Pas.
También podemos visitar el Museo de las Tres Villas Pasiegas
que nos ayudará a comprender un poco mejor la vida y el carácter
de los pasiegos, pues en su interior reproduce una cabaña
pasiega con todo detalle, desde la cuadra donde se encuentran los
animales, hasta la planta superior, donde se representa el pajar
y la zona de habitación de la familia. En este museo encontramos
los útiles que utilizan los pasiegos en su vida diaria tanto
para su trabajo en el campo como para su vida cotidiana, útiles
de cocina, mobiliario de la casa, ropas... etcétera.
Si seguimos caminando por las calles del pueblo hasta el cruce nos
encontraremos con unas casonas y una capilla hoy en ruinas sobre
una colina junto a la carretera, en este lugar se encuentra también
el busto del que fue su dueño el doctor Madrazo. Este conjunto
es lo que queda de lo que a principios del siglo XX fue el primer
sanatorio de la provincia que tenía las mejores y más
avanzadas técnicas en medicina del momento y que se inauguró
en la Vega de Pas años antes que en Santander.
No podemos acabar este recorrido por la Vega de Pas sin mencionar
una obra que aún hoy siembra la polémica, a pesar
de que nunca se llegó a inaugurar y que fue abandonada hace
casi cincuenta años se trata de la estación de tren
y del túnel de la Engaña que formaban parte del proyecto
de ferrocarril Santander- Mediterráneo. El túnel es
uno de los más largos de España con un recorrido de
casi 7 kilómetros y une las provincias de Cantabria y Burgos.
Por su situación y por el estado de ruina en que se encuentra
el paraje parece casi fantasmal, pero las vistas que desde allí
nos encontramos sobre el valle son magníficas. |
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